El abuelo Jesús (padre de Alfonso) vivió en casas muy grandes, una de ellas en Apulo, casa en la que había habitado años antes el General Reyes, y otras ubicadas en Tocaima, todas en climas cálidos que le hacían bien a la salud del abuelo. Una de las razones por las que las casas eran tan grandes era que cada una de las familias de sus hijos tenia una habitación, que ocupaban en época de vacaciones. La abuela Cecilia cerraba la de ella con candando, pues allí guardaba cualquier variedad de elementos, como sabanas y toallas (todas blancas) loza, cobijas, catres y juncos, que en el salón mas grande de la casa, a la hora de dormir se acomodaban, para que varios de los 48 primos descansaran flácidamente, eso sin contar a los tíos (hermanos de Alfonso), sus esposas, amigos e invitados.
El mayordomo del abuelo Jesús, Cedrito, se dedicaba a la cocina y el cuidado general de la casa, y apreciaba a cada uno de los miembros de la familia como si fueran de la suya. Era un hombre alto de rasgos orientales, y cuando la comida estaba lista tomaba dos tapas de ollas y hacia "música" con ellas para llamar la familia a la mesa.
Cerca de la casa de apulo, se encontraban un Hotel y un Club, el primero destruido y abandonado por un incendio el segundo descuidado y sin administración, establecimientos utilizados antes por dirigentes de la patria (ja) y 'ampones' invitados, hasta que ... el abuelo Jesús y sus amigos decidieron restaurar la piscina olímpica del hotel y algunas funciones del Club, así que en cada época vocacional la familia se divertía por las mañanas en la piscina y en las tardes en el club, con juegos de mesa, zonas verdes, etc. Los domingos se aprovechaban para comer el la plaza del pueblo 'remontao', una preparación típica que combina el tamal, con lechona en su superficie.
Cerca del año 63 Cedrito gano una apuesta de caballos 'Cinco y Seis', y muy noblemente decidió compartirla con cada uno de los miembro de su familia, así fue como cada uno de los hijos, y nietos del abuelo Jesús recibieron en sobre blanco el dinero equivalente, cada uno recibió su regalo, sin excepción alguna.
Cedrito siempre se había notado preocupado por enfrentar la vida al momento en que el abuelo faltara, pero esa no fue suficiente razón para dudar en compartir su triunfo. Muchos años después con una edad algo avanzada, Cedrito vivió con un hermano de Alfonso, Cedrito sufría de una ulcera el la pierna, y la familia acordó temporalmente reunir dinero para ayudarlo, pero esto fue por poco tiempo, al parecer después la familia lo olvido.
La enseñanza es: Si ganas la lotería o lo que sea, no la compartas! Después te va a hacer falta.
Si tienen mas información sobre Cedrito o las vacaciones en las casa del abuelo Jesús, cuentenlo a través de los comentarios o mediante un mail a anderajh@gmail.com
Anexo: En una de las casas (Tocaima) el abuelo Jesus organizo una venta del retazos de tela que compraba en Bogotá y revendía en el pueblo, la exhibición se organizaba en catres, la puerta se dejaba abierta y si alguien deseaba comprar tocaba para ser atendido (nunca se supo de alguien que robara). La abuela Ceci estaba siempre atenta a la llegada de las telas, asi esogia las mejores y mandaba a hacer ropa para sus retoñitos.
domingo, 20 de enero de 2008
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